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Blog de Francesco Zaratti

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La independencia de la India del imperio británico no se gestó mediante una rebelión armada ni estrategias de terror, sino gracias a un movimiento pacifista, inspirado y dirigido por Mahatma Gandhi, que minó las bases morales de una ocupación colonial que durante dos siglos sometió a 400 millones de habitantes. La resistencia no violenta contra la represión y la desobediencia civil contra el mayor imperio colonial de la época hicieron posible aquel “milagro” el 15 de agosto de 1947.

En Bolivia, mientras escribo, asistimos a un fenómeno inverso: corporaciones sindicales, movidas por intereses políticos, financiación turbia y reivindicaciones heterogéneas, han recurrido a la violencia contra la población civil y contra un gobierno legítimamente constituido. Su objetivo es forzar la renuncia del presidente mediante la extorsión, secuestrando el bienestar, la economía y la paz social de todo un país.

Resulta paradójico que el Estado, facultado por la ley para ejercer el uso legítimo de la fuerza en defensa del orden, haya optado por la contención. Esta actitud es cuestionada por la ciudadanía, perjudicada por las acciones criminales de esas corporaciones que, bajo un mal entendido “derecho a la protesta”, privan a todo un país de alimentación, salud, educación, trabajo y esperanza.

¿Qué motiva al gobierno de Rodrigo Paz Pereira a soportar esa agresión sin responder de manera contundente a la escalada de provocaciones?

Puede ser, en primer lugar, un cálculo político que apunte a un desgaste físico, económico y moral de los responsables del conflicto. O, tal vez, su pasividad responda al temor de caer en la trampa de estos grupos que aguardan cualquier incidente para “facturar” víctimas y enarbolar “masacres” para deslegitimar la autoridad de los gobernantes.

Personalmente, prefiero pensar en una opción ética, aquella que compartieron Gandhi, Martin Luther King, Mandela y, mucho antes, Jesucristo. Todos ellos comprendieron que la lógica del mal consiste en arrastrar a sus víctimas a su propia espiral de violencia y odio. De hecho, Cristo venció al mal, e incluso a la muerte, al negarse a responder al mal con el mal y a la injusticia con la maldición, marcando un camino de victoria.

Más allá del desenlace de este conflicto, es imperativo establecer «líneas rojas» para la conflictividad social. Así como la cruenta batalla de Solferino (1859) dio origen al Derecho Internacional Humanitario, Bolivia debe acordar normas básicas que todas las partes estén obligadas a cumplir, inspiradas en la regla de oro: «No hagas a los demás lo que no quisieras que te hicieran a ti».

Esas líneas rojas, que nunca más deberían cruzarse por todas las partes involucradas en los conflictos sociales, van desde el respeto a la vida, renunciando al uso de armas letales (no solo de fuego); la protección a los sectores más vulnerables (enfermos, menores y ancianos); el respeto a la propiedad pública y privada y un compromiso ético que impida de plano infiltraciones y alianzas con organizaciones delincuenciales y criminales.

La legitimidad de estas reglas depende de su aplicación: debe prevalecer el imperio de la ley sobre la impunidad. Los actos delictivos cometidos en el marco de las protestas deben derivar en procesos penales rigurosos. Es fundamental el resarcimiento de los daños mediante la confiscación de los fondos de las organizaciones involucradas y, llegado el caso, la suspensión de desembolsos tributarios a los municipios que actúen como epicentro de bloqueos, destinando esos recursos a reparar la infraestructura y la economía devastadas por la complicidad o participación directa de sus habitantes.

 Juicios y resarcimientos, exactamente como después de una guerra.

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6 respuestas

  1. Muy buena argumentación, muy de Francesco.

    Lo que no acabo de entender de la situación, desde la lejanía en la que me encuentro (Francia) es que:
    Seguramente, un gran porcentaje de la gente que protesta y bloquea, con seguridad no voto por Tuto en las elecciones de hacen 6 meses.
    No pudieron haber votado por el MAS, pues los diputados que ganaron no pueden formar ni un equipo de fútbol (10 diputados).
    Entonces queda como conclusión que votaron por Paz. ES DIFÍCIL ENTENDER que, habiendo puesto a Paz como presidente, ahora lo quieren sacar con el pretexto de que « Paz, una vez en el poder, se olvidó del pueblo ». No querrán decir, estos dirigentes, « se olvidó de nosotros »? Como si hubiera habido una promesa incumplida de « reparto de pegas » Y ahora, ya van más de un mes haciendo bloquear a gente que debería estar trabajando para ganarse la vida. Si no lo hacen, debe ser que reciben dinero (sucio?) con el que pueden aguantar años si necesario.
    Puede ser que mi punto de vista esté lejos de la realidad, se debería a mi lejanía del país

  2. La fuerza económica del narcotrafico es casi imposible de parar , pienso que estamos en esa circunstancia… las débiles consignas que argumentan los bloqueadores y marchistas, son solo una pantalla utilizada para tapar las verdaderas intenciones de los capos de la droga… Dios salve a Bolivia…

  3. Siempre decimos eso, lo malo es que cada nueva generación se olvida. Recuerda que ahora, el narcotrafico y el tráfico en general esta en su auge, en Bolivia y el mundo.

  4. En una guerra, identificar al enemigo es el primer paso de la estrategia (Sin Tzu). Quienes están al frente? En un artículo escrito en 2009 identifique al masismo como una turba de depredadores cuyo único interés es tomar el poder como paso necesario para mantener sus negocios y privilegios. El negocio de esta gente es el saqueo del Estado y su núcleo fuerte es el narcotrafico estimado por nuestra empresa (2012) en 8 puntos del PBI, es decir, que tiene infinito dinero para sostenerse.

    Si Rodrigo Paz es un estorbo en ese camino, el objetivo central es derrocarlo, no tienen alternativas ni entienden de diálogo.

    El segundo elemento crítico de la estrategia es “conocerte a ti mismo” (Sun Tzu). Tenemos un gobierno inútil y sin visión de poder, que ha perdido la escasa gobernanza que tenía.

    Al medio hay una población indolente o acomodaticia, que muestra algo de cansancio sobre su situación pero que no se da cuenta del peligro que cierne. No comprende la democracia y no ha dejado de ser caudillista.

    En esas condiciones una estrategia de no violencia (con o sin líneas rojas) es solo un suicidio. Paz y el mirismo o lirismo que “gobierna” no lo entienden.

  5. Si este conflicto ha nacido, es porque los «opositores» que bloquean actualmente este país han encontrado la brecha en la política del nuevo gobierno; brecha para justificar sus acciones al nombre de un cierto «pueblo».
    La cajas del Estado están vacías. Es un hecho. Entonces la idea (un poco ingenua) del Presidente fue de considerar que para hacer una política buena, primero había que llenar las cajas. El segundo error fue de pensar que con el extractivismo (agro-exportación, minerías, etc.) y la inversión extranjera, lo lograría. Entonces con un gobierno compuesto por gente de las Tierras bajas, y una economía dirigida a las Tierras bajas, se ha concentrado en el Este, y se ha olvidado del resto del país. , Sin embargo, no solamente el extractivismo no genera divisas para el país, pero concentra en algunas manos la riqueza, sin hablar de los problemas ambientales.
    Aquí está la brecha
    Se ha olvidado que las prioridades eran políticas estructurales: tráfico, contrabando, informalidad, empleo para los jóvenes, canasta familiar, salud, educación, etc…. porque aumentar las desigualdades refuerza estos componentes.
    Tampoco el Presidente ha tenido una lectura geográfica de su país, olvidando que occidente y oriente, Norte y Sur funcionan de manera diferente, tanto a nivel cultural como social y económico.
    Entonces ¿Cuál salida?
    La respuesta primera es luchar eficazmente, y prioritariamente, contra los tráficos de todo tipo. Un Estado fuerte que sabe lo que quiere…
    La segunda respuesta es un plan de desarrollo bien pensado a mediano plazo, y consensuado con los diferentes sectores. Un Estado social y equilibrado.
    La tercera respuesta es territorial: un apoyo a una autonomía real, no política, sino económica; desarrollar los potenciales de los territorios a nivel local y regional, con autonomía de decisión. Un Estado que vigila pero no maneja!

  6. Estimado Francesco, nunca mejor descrita la situación boliviana. Gracias por ello. Yo creo en el diálogo, Pero realmente, es y será difícil ( Pero no imposible) luchar contra veinte años de ignorancia y de clichés anarquiquos.

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