Entre la legítima defensa y la justicia por mano propia

La condena de un joyero italiano por matar a dos asaltantes en fuga provoca la pregunta acerca de dónde termina la legítima defensa y dónde empieza la venganza. El tribunal, al sentenciar que el uso desproporcionado de la fuerza constituye un delito antes que una protección, fortalece un principio al cual se debe someterse la conducta personal como la geopolítica global.