Corea, un ejemplo de desarrollo acelerado, destina el 4,81% de su PIB a la investigación científica (I+D); 30 veces más de Bolivia, siete veces más que el promedio de América Latina y el Caribe (ALC) y más del doble del promedio mundial. Con esos números no sorprende que la I+D en Bolivia siga en estado embrionario y que ALC contribuya solo con el 4,7% de las publicaciones científicas mundiales.
Si bien la I+D es cara, el dinero no lo es todo. Para tener resultados sobresalientes se necesita: una línea de investigación relevante, una “masa crítica” de investigadores y suficiente financiamiento público y privado.
Bolivia tiene limitaciones económicas para invertir en la investigación científica y carece de “escuelas” de investigación para crear, mantener y acrecentar esa masa crítica de investigadores, especialmente jóvenes. Por eso, el Bicentenario de la independencia nos obliga a reflexionar sobre este tema y encaminar soluciones que, si nos quedamos con los programas electorales, no parecen revestir mayor importancia.
La experiencia de los últimos 100 años (en el siglo XIX, la investigación era casi inexistente, al igual que en toda ALC) nos da algunas pautas para rencausar la I+D en Bolivia.
A manera de ejemplo, mencionaré las lecciones aprendidas de un par de emprendimientos exitosos en las áreas que mejor conozco (desde luego hay más).
En 1913 se crea, por iniciativa del jesuita Pierre-Marie Descotes, el Observatorio Sismológico San Calixto (OSC), cuya primera contribución fue calcular con precisión las coordenadas geográficas de La Paz. El OSC continúa aportando con contribuciones científicas valiosas y educando a la población a reaccionar ante eventos sísmicos. La masa crítica está dada por un grupo de jóvenes científicos que se han ido especializando con esfuerzo. Los recursos le llegan de la cooperación internacional (NN.UU. y Francia). Se tiene un tema, una masa crítica en crecimiento y recursos suficientes. Además, esa institución ha tenido en 112 años solo seis directores titulares, contra los 16 presidentes interinos de YPFB en los últimos 20 años. ¡La institucionalidad sí importa!
En los años ’40 del siglo XX adquiere importancia el monte Chacaltaya (a más de 5300 m snm) para la detección de Rayos Cósmicos. Se logra “fotografiar” el pion (una partícula nuclear pronosticada por el físico japonés Hideki Yukawa en los años ’30) y el director del proyecto, el inglés Cécile F. Powell, recibe el premio Nobel el año 1950, un año después de Yukawa.
Lo que parecía una simple ventaja geográfica se convirtió pronto en el motor de la investigación científica en Bolivia: el Laboratorio de Rayos Cósmicos de Chacaltaya (hoy Instituto de Investigaciones Físicas) fue el germen de la Facultad de Ciencias Puras y Naturales de la UMSA, que hoy alberga a los principales institutos y laboratorios de investigación del país. Todo un ejemplo de que es posible realizar I+D en Bolivia.
De esa experiencia he rescatado el concepto de “laboratorio natural”, como contraparte local de la colaboración científica internacional, necesaria para formar jóvenes científicos y recibir aportes en equipos y experticia. Con esa visión se fundó y desarrolló el Laboratorio de Física de la Atmósfera que hoy cuenta con una masa crítica de jóvenes investigadores los cuales aseguran calidad y continuidad a la cooperación científica horizontal de institutos de prestigio de todo el mundo, prestando también un servicio al país.
En fin, la I+D del Bicentenario necesita: laboratorios naturales (que Bolivia posee en diferentes campos del conocimiento) y cooperación científica horizontal entre institutos que solo pide a cambio continuidad, seriedad y seguridad de parte del país.
Gracias Francesco por tocar este tema importante particularmente en estos tiempos donde el conocimiento es fundamental.
El articulo deberia generar debate para converger en propuestas sobre temas tales como: a) investigación científica pura vs investigacion científica aplicada; b) relacion educación formal con empresa privada; c) formacion superior universitaria vs formacion técnica media; d) áreas de formacion superior: ciencias sociales, comunicacion, tecnología, filosofía, otros.
Saludos,
Ricardo
Excelente y oportuna reflexión, querido Pancho. Como sabes, yo estoy en el «laboratorio natural» de Toro Toro desde hace 10 años, intentando promover la actividad investigativa de diversos grupos de científicos que se han interesado por las maravillas que ofrecen la región, particularmente en los ámbitos de la geología, paleontología, espeleología y biología. Lamentablemente, la falta de continuidad y el carácter cuasi-compartimentado del trabajo de los diferentes grupos, sumados a la debilidad de las instituciones locales, la eterna falta de presupuestos y el penoso desinterés de nuestras universidades, hacen que nuestros resultados sean todavía modestos pero promisorios, gracias sobre todo al creciente interés que estos temas han suscitado en los actores sociales locales. A ver cuándo te animas y llegas a este paraíso para continuar con esta reflexión inspirado por este paisaje sobrecogedor.
Gracias Don Francesco. Importante artículo para que nos demos cuenta de cuánto se ha aportado a la ciencia en nuestro país, da esperanza de mejores días. Y MUCHAS GRACIAS POR PONER EN ALTO EL NOMBRE DEL OSC. UD. ES UN APOYO INVALUABLE PARA NUESTRA INSTITUCIÓN
Mas que de acuerdo estimado Francesco. La investigación en Bolivia es una de las áreas menos presupuestadas, desde las instancias públicas. sin embargo considero que la reflexión también puede ser extendida a la Academia, en kas cuáles las áreas de investigación cuentan con menos del 1% de los recursos presupuestados por las Universidades. En tu comparación con Corea, considero que se trata de un proceso cultural de larga data.
Gracias por la reflexión y síntesis. El tema de “masa crítica” es fundamental y atentamos contra ella al priorizar la cantidad sobre la calidad. Además de lo mencionado, desde mi perspectiva, falta desarrollar una “cultura de la investigación” en las universidades: valorar la revisión de pares, indexar las revistas y someternos a la evaluación externa. Son aspectos aún resistidos en varios ámbitos universitarios que conozco. Sí, podríamos hacer más con mayores recursos, pero también mejorar lo que hacemos con los escasos recursos ya disponibles.
Mas que de acuerdo estimado Francesco. La investigación en Bolivia es una de las áreas menos presupuestadas, desde las instancias públicas. sin embargo considero que la reflexión también puede ser extendida a la Academia, en kas cuáles las áreas de investigación cuentan con menos del 1% de los recursos presupuestados por las Universidades. En tu comparación con Corea, considero que se trata de un proceso cultural de larga data.
Querido Francesco gracias por compartir una columna tan interesante y de la cual aprendo mucho. Ojalá que el nuevo gobierno motive la investigación, contarte que muchos jóvenes becados q hicieron su PhD afuera no retornaron al país porque no encuentran lugar para continuar sus estudios y menos acogida.
Dios nos bendiga!, un saludo
Gracias por la reflexión y síntesis. El tema de “masa crítica” es fundamental y atentamos contra ella al priorizar la cantidad sobre la calidad. Además de lo mencionado, desde mi perspectiva, falta desarrollar una “cultura de la investigación” en las universidades: valorar la revisión de pares, indexar las revistas y someternos a la evaluación externa. Son aspectos aún resistidos en varios ámbitos universitarios que conozco. Sí, podríamos hacer más con mayores recursos, pero también mejorar lo que hacemos con los modestos recursos ya disponibles.
Qué bueno Francesco, eso es pensar y proponer con la mira en el horizonte. Es gratificante leer este tipo de artículos, en un contexto en que la inmediatez y la poca innovación nos están abrumando
Tienes mucha razón. Tenemos que investigar mucho y no contentarnos con los datos que cada día recibimos. Y es que investigar significa “ir tras las huellas” en su más sencilla etimología; es decir, tras las huellas de la verdad, tras las huellas dejadas por el Creador, para que siguiéndolas un día nos encontremos con Él. Investigar es cultivar la verdad de las ciencias.
Fui amigo del Padre Descotes cuando él ya estaba retirado y yo era un muchacho. En cuanto a Chacaltaya, mi hermano José trabajó con ellos en aquellos lejanos años de sus famosas investigaciones sobre la física cósmica. Muchas gracias por tu brillante artículo.